¡R_evolución!
Nos gusta ver como cocineros consagrados han entrado en la senda de la r_evolución y de la diversificación. En plena crisis, este colectivo ha abierto snackerias; locales en donde los cocktails se degustan con pollos asados; bares de tapas junto a templos gastronómicos de ocho mesas; restaurantes en los mejores aeropuertos del mundo; room services que consiguen que los clientes no salgan de las habitaciones de los hoteles; catering y comida a domicilio de calidad; líneas de investigación con centros de alta tecnología etc..
Y mientras Universidades y Escuelas de Cocina de toda la Península se esfuerzan por sacar adelante cursos y diplomas centrados en la Gastronomía, esos mismos cocineros y cocineras que imparten las clases se convierten en usuarios adictos a las redes sociales, esas que en tiempo real nos dicen que es lo que están haciendo o descubriendo, o, por qué no, r_evolucionando.
Lo que sucede en el mundo árabe, una R_evolución gestada a través de redes sociales, se puede extrapolar a nuestro mundo culinario, lo que podemos definir como el White Culinary Center, el WCC, la circunferencia del cuadrado que avanza imparable. Y el que no quiera aceptarlo y le de la espalda a la globalización del conocimiento, está perdido.
Este número también es especialmente revolucionario para nosotros, por nuestro nuevo diseño y por los contenidos, entre los que destacan dos historias gastronómicas: las de una catalana y un gallego, tan humildes como geniales, que inaugurarán en breve dos proyectos nuevos, arriesgados y valientes.
¿Quién dijo que la creatividad en la cocina española ha tocado techo?
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